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Que visitar

Xàbia, pequeña ciudad marinera al norte de la costa Blanca, ha sido a lo largo de los siglos asentamiento de las principales culturas mediterráneas, que han dejado su huella en diferentes aspectos de su cultura, sobre todo en el legado monumental que en todo su término municipal. También su pasado ha influido en su configuración urbanística, en la que destacan tres núcleos de población bien definidos: Casco Histórico, Puerto y Arenal. El resto del término municipal está dividido en 23 partidas que albergan urbanizaciones, zonas verdes, suelo agrícola y monte público.



Esta parte de Xàbia aún hoy conserva su peculiar entramado de calles estrechas salpicadas de fachadas blancas, portales arqueados, ventanales góticos y enrejados de forja, todo ello rematado por la característica piedra tosca de la zona.

En la época medieval era un pequeño recinto cerrado por una muralla del s.XIII, con torres cantoneras, una probablemente la de En Cairat, que aún se conserva, y que parece que formaba parte de una construcción anterior.

El importante crecimiento demográfico experimentado en Xàbia durante el s.XV supuso una evolución urbanística, ya que el primitivo recinto amurallado era insuficiente para acoger este incremento de la población. Esto supuso, a finales de este siglo o principios del XVI, una modificación del perímetro de las murallas para abrir nuevos viales, efectuándose un nuevo trazado de las mismas que discurría por las actuales rondas que circundan la villa con accesos por el Portal de San Vicent o de la Ferreria, Portal del Clot o de Sant Jaume y  Portal de la Mar.

Siguiendo su trazado medieval, la villa continuó creciendo alrededor de la Iglesia, estableciéndose en sus inmediaciones los edificios más representativos. Existen importantes ejemplos de las edificaciones de la burguesía en sus respectivas épocas, que eligieron los alrededores de la iglesia para levantar sus casas.

Es el caso de varios ejemplos de Casas Góticas de los s.XV al XVII  en las calles Sor Mª Gallart, Pl. de l’Església, Sta.Marta, Sor Catalina Bas, S. Pere Martir, Metge González, Major, i Estret. Un claro ejemplo del gótico civil es el Palau dels Sapena (s.XV) en la Pl. de l’Església, con arcos carpaneles en la galería y ventanas geminadas y trilobuladas.

Cerca de la “Porta del Mar”, acceso a la villa desde el puerto, se establecieron los marineros. Allí se levantó en 1515, para servir a la gente del mar, la Iglesia del Loreto, que fue derribada en 1870. En la actualidad existe una pequeña construcción de tosca, de estilo neogótico construida en 1954.

A finales del s. XVIII y durante el s. XIX, la burguesía mercantil local dedicada a la exportación de la pasa, y los propietarios agrarios, eligieron los alrededores de la iglesia para construir ostentosos edificios de los que son claro ejemplo: Casa dels Bolufer, Casa de les Primícies, Casa Arnauda ( o de la Senyoreta Josefina), Casa Abadía, Casa de Montalbán (Capitán de la flota de pailebotes de la familia Bolufer), y la Casa de Tena (actualmente CA Lambert). Esta última, construida en 1857, que albergó a principios de s. XX la farmacia del mismo nombre, ha sido rehabilitada recientemente para albergar actividades culturales.

En 1805 se abrió la cuarta puerta de la muralla, el Portal Nou en la actual Pl. Marina Alta, pero pocos años más tarde, entre 1869 y 1874, se derriban definitivamente las murallas  para acometer la expansión urbanística de la villa y se plantea la ejecución de l´Eixample (ensanche), con amplias avenidas para favorecer el tránsito de mercancías desde la Pl. del Convent, dónde llegaban los principales caminos comarcales, hacia el puerto.  Estas son las actuales avenidas Príncep d’Astúries, dónde siguieron construyendo sus casas los agricultores enriquecidos gracias a la pasa, y Av. D’ Alacant, dónde se instaló parte de la burguesía mercantil.

Como testimonio de la importancia que alcanzó el comercio de la pasa quedan en Xàbia los “riurau”, construcción rectangular de mampostería común y tosca, con grandes arcadas o “ulls”, con cuya finalidad era albergar la uva extendida en cañizos para su secado. Uno de los mayores es el Riurau de los Català d´Arnauda, recientemente  trasladado desde su ubicación original al Parque Montaner.




Los orígenes de puerto se remontan al siglo XV, pero es a mediados del XVI cuando adquiere cierta importancia, que irá acrecentándose en siglos posteriores, siendo en el s. XIX cuando alcanza mayor éxito por la exportación de la pasa. Datan de 1871 la 1ª escollera y embarcadero conocidos. Cuando este comercio entró en crisis, a finales del siglo, pasó a desarrollar una actividad meramente pesquera. Actualmente la llegada de los barcos y la tradicional subasta se han convertido en un reclamo turístico.

Alrededor del Puerto crece el barrio de fuerte carácter marinero con antiguas casitas de pescadores encaladas de planta baja y de calles estrechas.




El encanto de este barrio es realzado por la escultórica silueta de la Iglesia de Nuestra Señora de Loreto, inaugurada en 1967, importante ejemplo de la arquitectura religiosa de vanguardia. Destaca por el atrevido diseño de sus líneas y la concepción del espacio. Los materiales utilizados son el hormigón armado (cemento y hierro). Es de nave única de planta ovalada. Posee muros sin esquinas que se abren en la parte superior hacia el exterior en su parte superior, terminando en unos ventanucos por donde se recibe una luz cenital que da una ambiente de recogimiento y espiritualidad. Su cubierta de madera de pino rojo, en forma de quilla de barco, representa la barca del pescador (figura bíblica). La ornamentación interior es escasa, destaca el gran cristo suspendido sobre el altar mayor (de Esteve Edo). En el exterior los 12 esbeltos tirantes que la sustentan son una alegoría a los 12 apóstoles. Arquitectos: García Ordóñez, Dexeus Beatty, Bellot Port, Herrero Cuesta. Ingeniero: Gómez Perreta.



Otro edificio a destacar en el Puerto es la Casa del Cable (1860), del que sólo se conservan los pilares de la “naia” y que ha sido rehabilitada para sala de exposiciones. Albergaba la estación telegráfica que enlazaba la Península con Ibiza mediante un cable submarino. Tras su remodelación, sus salas se destinan a exposiciones.



La Playa del Arenal, situada en el centro de la bahía de Xàbia, es el principal núcleo turístico y, sin lugar a dudas, la playa más conocida y frecuentada por los bañistas, por su finísima arena y sus aguas poco profundas. El núcleo, que destaca por su amplia oferta de ocio y gastronomía, ha experimentado un gran crecimiento durante los últimos años. En su extremo septentrional hubo un importante asentamiento romano, donde hoy se encuentra el Parador de Turismo de Xàbia. A lo largo del paseo se levanta un complejo lúdico-comercial que ejerce de centro neurálgico de esta zona durante todo el año, pero muy especialmente durante el período estival.


Las noches de verano en el Arenal son extraordinariamente animadas y bulliciosas, lugar habitualmente de concentración de los jóvenes en torno a los establecimientos de ocio. Este núcleo es sin duda la zona más cosmopolita de Xàbia, sus amplias instalaciones para el ocio y la gastronomía hacen que su visita sea inevitable y que la tentación de regresar sea irresistible.




Denominadas así por la época de su construcción durante la ocupación cristiana. A pesar su denominación, tuvieron un amplio período de vigencia constructiva, por su simplicidad arquitectónica. Todas ellas siguen el mismo esquema constructivo: planta rectangular, cubierta de teja a dos aguas, puerta acceso en uno de los lados menores que originariamente estaría formada por un portalada de sillares de piedra con arco de medio punto. Interior sobrio, dividido en 2 o 3 tramos separados por arcos de piedra tosca ligeramente apuntados. Opuesto a la puerta está el altar con imágenes de los titulares de la ermita. Estas ermitas son:
-San Antonio, ya desaparecida, y que se encontraba en el cabo al que daba nombre. Sólo quedan restos de un pavimento de baldosas. Se levantó gracias a los esfuerzos de Caterina Bas (Sor Bassota). Fue templo de ascetas eremitas que, como ella, vivieron en las cuevas Santas del Cabo de San Antonio.
-Pòpul (XIV-XV) ubicada en la Ctra. Jesús Pobre con pinturas Soler Blasco.
-San Juan (XV-XVI), se convirtió en capilla del antiguo cementerio en 1817.
-Santa Lucía y Sta. Bárbara (XIV-XV). Es la más bella y representativa. En la onomástica de Sta. Llúcia el 13 de Diciembre, el pueblo sube en romería a la ermita, en lo alto de un cerro cerca del pueblo, pero accesible solo a pie.
Las tres han sufrido modificaciones posteriores. Actualmente son propiedad municipal




Ermitas del s. XVIII.
El siglo XVIII fue una época marcada por el crecimiento demográfico y económico, en el que las familias poderosas o pequeños propietarios agrícolas levantaron estas ermitas. Son sencillas y de dimensiones reducidas, planta rectangular, poseen una estancia añadida (sacristía) en los lados o parte posterior , cubierta de teja a dos aguas y los materiales utilizados son la piedra viva, tosca, cal, yeso y ladrillo.

De las seis ermitas construidas en el s. XVIII, solo S. Jerónimo y S. Vicente en les Cansalades ha desaparecido. Las otras con más o menos modificaciones, todavía se mantienen. Son de propiedad privada: San Antonio en Benitzaina, San Hermenegildo i San Martín en Cap Martí, San Sebastià en el Rebaldí, San Jaume en els Julians

La única de propiedad municipal es la Ermita del Santo Cristo del Calvario , en la Ctra. de Dènia La original ermita se construyó en 1770 (s.XVIII), pero a mediados del s.XIX, (1849-1857) sufrió modificaciones dando lugar a la actual ermita. Su fachada es de grandes proporciones, destacando en el conjunto la combinación y superposición de diversas figuras geométricas. Su planta es de cruz griega coronada por una cúpula sobre pechinas cubierta por tejas vidriadas en azul. Acoge la imagen de Jesús Nazareno.

Santuari de la Mare de Dèu dels Angels.
En 1374 el Papa autorizó la construcción en la plana, del Monasterio de San Jerónimo con su ermita (que formaba parte de las ermitas de la “conquista”), que con los años sería la Ermita de Ntra. Sra. de los Angeles. Con reformas y remodelaciones, tras diferentes saqueos y guerras, el edificio mantuvo sus características originales, hasta el año 1964, en el que la reconstrucción para levantar, el actual monasterio, acabó con los restos del antiguo monasterio del s.XIV.



Los once Molinos de viento de la Plana datan, uno del s.XIV y el resto del XVIII, y el Molí de la Safranera data del s. XIX (1850). Los de la Plana son de forma cilíndrica, de unos 7 metros de altura y un diámetro de más de 6. El interior

presenta dos plantas, una planta baja utilizada como almacén y una superior, sostenida por una bóveda de sillar de tosca de 1/4 de esfera, que albergaban robustos mecanismos de madera carrasca que hacían mover las pesadas muelas de piedra y soportaban las aspas sujetas a un eje horizontal. Todo ello desapareció a finales del s. XIX. Hoy están en desuso y sin aspas.Su función era moler trigo, aprovechando la energía eólica que movía las aspas. De este numeroso conjunto, tres son de propiedad municipal, y está prevista su restauración y recuperación.


Las Torres Vigía de Ambolo y del Portitxol, datan del s.XVI y su función era vigilancia y defensa marítima frente a los ataques piráticos. Se encuentran en propiedad privada.


Otra construcción que formaba parte del sistema litoral defensivo de nuestras costas es el Castell de la Granadella. Los restos conservados corresponden a una pequeña fortificación en forma de "herradura" y exterior forrado de tosca, construida en 1739 sobre una torre anterior del siglos XV. A pocos metros de este edificio se mantiene, en bastante buen estado de conservación, un aljibe de planta rectangular, que abastecería de agua a la guarnición del Castell, de 3 hombres y 2 cañones de bronce. Fue destruido por las tropas inglesas durante la Guerra de la Independencia.

Las Cruces, repartidas por todo el término, hechas de tosca y algunas con el remate de hierro, que fueron levantadas para indicar cruces de caminos y límites utilizados en época medieval y moderna.


El Pont del Llavador, de sillería de tosca de 3 arcos rebajados (s. XVI-XVII)


Los típicos riu-raus y naias, elementos muy representativos de la arquitectura rural de Jávea, donde guardaban la uva pasa. Suelen tener varios arcos de tosca y normalmente el techo es de cañizo.






 
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